Nueva York, una maravillosa ciudad que tuve la gran suerte de poder visitar estas Navidades. Y os preguntareis ¿Por qué hablo de Nueva York en mi blog de voluntariado? Porqué me sorprendió mucho la amabilidad de su gente y su interés en ayudar a los otros a cambio de nada.

Estábamos por las calles de Nueva York, mirando dónde estábamos y por donde tirar y sin pedir nada, se nos acercaba la gente y nos preguntaban si queríamos que nos ayudaran, si estábamos perdidos, y mi reacción era: ¿enserio?, ¿No nos va a pedir dinero?, ¿sin pedir nada a cambio? Me sorprendió. Un poco triste mi reacción, la verdad, pero no estoy acostumbrada a eso y menos en lugares tan turísticos que, desgraciadamente, siempre hay gente pidiendo dinero y es que en las noticias escuchas tantas barbaridades, que uno no acaba de fiarse de lo desconocido. No sería la primera vez que son amables conmigo y luego quieren dinero.

La gente no solo nos indicaba, también nos acompañaban al sitio o hasta la entrada de metro que teníamos que coger. Nos encontramos una mujer, que nos preguntó, muy amablemente, si queríamos que nos hiciera ella la foto de grupo y luego nos preguntó de dónde éramos y nos explicó una anécdota muy bonita de su madre con gente de Barcelona, como nosotros y lo explicaba con un sentimiento, que me emocionó.

Luego fuimos a visitar una de las comisarías famosas del Bronx, conocida como Fort Apache, donde un policía muy amable y cercano, que acababa de salir a meter tres delincuentes dentro de unos vehículos policiales, al volver, nos dejó hacernos fotos con él, con su mejor sonrisa y sin nada a cambio, otra vez.

De verdad, no sabía ni como darles las gracias a estas personas para regalarnos su tiempo. Como siempre digo, el tiempo es oro, aunque sean 2 minutos.

Otro lugar que me emocionó mucho de su amabilidad y su recibimiento a los turistas fue en la Bethel Gospel Assembly, una iglesia en medio de Harlem donde cada domingo hacen misa y reciben a los turistas como uno más. En la entrada nos atendió una chica fantástica, solo verla con su sonrisa y su “Good morning” te alegraba el día. ¡Te daban ganas de abrazarla! 😀 Una vez dentro, nos cantaron una canción de bienvenida, y luego te daban la mano, te abrazaban para demostrarte que siempre eres bienvenido allí. Vale que quizá vivan de la voluntad que da el turista en la iglesia, pero no es obligatorio y de verdad que yo sentí algo más que amabilidad, sentí que te daban la mano y te miraban a los ojos, de verdad, con sentimiento. Salí de allí con una energía, que no os podéis ni imaginar.

Gracias ciudadanos de Nueva york, por esos pequeños gestos que hacen tanta falta a la sociedad de hoy en día. He aprendido mucho de vosotros.

¡MUCHAS GRACIAS! THANK YOU VERY MUCH!

IMG_20160101_021323.JPG