Hace unos días concursé en un concurso de relatos sobre voluntariado social, que organizó la  Federación Catalana de Voluntariado Social en Girona, LLeida y Tarragona, para así compartir nuestras experiencias de voluntariado.

Aprovechando que la semana pasada fue la semana del voluntariado en Girona, dieron los premios a los ganadores del concurso. No gané, pero fui a la entrega de premios.

Fue un momento muy bonito cuando cada uno de los ganadores leyó su relato, en alguno me sentí muy identificada y me emocioné y todo.

Hubo un ambiente muy bonito y unas experiencias muy bonitas.

Aquí os dejo mi relato, espero que os guste ya que lo hice con todo mi corazón. 😛

Lo escribí en catalán, pero también lo he puesto en español:

PURO AMOR

Él tenía 90 años cuando lo conocí, ella 88, yo 28. Ellos son mi primer voluntariado de compañía a personas mayores. Ella tiene Alzheimer muy avanzado y él sólo tiene ojos para ella, cuidándola y vigilándola. A pesar de tener cuidadoras durante el día, por la tarde él le prepara el zumo natural, cargado de vitaminas, junto con la pastilla que le toca tomarse por la tarde, la lleva al baño, le cambia los pañales para que no vaya mojada, le pone los canales de dibujos animados, porque es lo que más le gusta a ella y no le quita el ojo de encima, es puro amor.
Un día a la semana me quedaba haciendo compañía a ella, porque era el único día a la semana que tenían a su hija a comer a casa. El rato que yo estaba allí, él cogía el coche e iba a llevar a su hija discapacitada en la residencia donde dormía. Me estaba 1 horita con ella hasta que llegaba él y me quedaba un rato más con ellos para conversar un poco, cantar, reír o lo que hiciera falta.
Al cabo de un año de estar con ellos, su hija desgraciadamente nos dejó, por lo tanto, mi compañía dejaba de ser necesaria, pero había algo que me decía que no podía dejarlos de visitar. Creamos un vínculo tan bonito que era imposible dejarlos de visitar.
Así que ahora hará 2 años que voy un día a la semana a verlos. Su cara de felicidad cuando entro por esa puerta es impagable, ella casi nunca se acuerda de mí, pero siempre tiene una sonrisa apunto.
Él es de aquella gente que ha sufrido mucho en la vida y aún así es la persona más generosa, amable y agradecida que conozco. Nos hemos explicado muchas anécdotas, yo alucino con las historias que me cuenta de su época en la mili o el hambre que pasaron durante la guerra y él se sorprende de lo que llego a dar vueltas en avión arriba y abajo y cuando le enseño la nueva tecnología queda fascinado. Parece que hablamos de dos mundos totalmente diferentes. Somos la sabiduría de la vejez y la energía de la juventud juntas para aprender la una de la otra.

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PUR AMOR

Ell tenia 90 anys quan el vaig conèixer, ella 88, jo 28. Ells són el meu primer voluntariat de companyia a gent gran. Ella té Alzheimer molt avançat i ell només té ulls per ella, cuidant-la i vigilant-la. Tot i tenir cuidadores durant el dia, per la tarda ell li prepara el suc natural, carregat de vitamines, juntament amb la pastilla que li toca prendre’s a la tarda, la porta al lavabo, li canvia els bolquers perquè no vagi molla, li posa els canals de dibuixos animats, perquè és lo que li agrada més a ella i no li treu l’ull de sobre, és pur amor.

Un dia a la setmana em quedava fent companyia a ella, perquè era l’únic dia a la setmana que tenien a la seva filla a dinar a casa. L’estona que jo hi era, ell agafava el cotxe i anava a portar a la seva filla discapacitada a la residència on dormia. M’estava 1 horeta amb ella fins que arribava ell i em quedava una estoneta més amb ells per conversar una mica, cantar, riure o lo que fes falta.

Al cap d’un any d’estar amb ells, la seva filla malauradament ens va deixar, per lo tant, la meva companyia deixava de ser necessària, però hi havia alguna cosa que em deia que no podia deixar-los d’anar a veure. Vam crear un vincle tan bonic que era impossible deixar-los de visitar.

Així que ara farà 2 anys que hi vaig un dia a la setmana a veure’ls. La seva cara de felicitat quan entro per aquella porta és impagable, ella casi mai es recorda de mi, però sempre te un somriure apunt.

Ell és d’aquella gent que ha patit molt a la vida i tot i així és la persona més generosa, amable i agraïda que conec. Ens hem explicat moltes anècdotes, jo al·lucino amb les històries que m’explica de la seva època a la mili o la gana que van passar durant la guerra i ell se’n fa creus de lo que arribo a voltar amb avió amunt i avall i quan li ensenyo la nova tecnologia queda fascinat. Sembla ben bé que parlem de dos móns totalment diferents. Som la saviesa de la vellesa i l’energia de la joventut juntes per aprendre l’una de l’altra.

 

 

Entrega de premios en la Librería Empúries de Girona.IMG-20160406-WA0024

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