Hoy, 10/01/15, como cada sábado he ido a visitar a Francisco y Montserrat. Francisco ha bajado a abrirme como siempre con su mejor sonrisa, pero cuando le pregunté qué tal estaban me mira con cara de preocupación y me ha comentado que durante la semana él ha tenido un pequeño susto, tuvo una angina de pecho. No llegó a ser nada grave, me comentó, porque volvió a casa al mismo día, pero no es buena señal. Estoy preocupada.

Hace dos semanas a su hija también la tuvieron que ingresar al hospital unos días, porque también tuvo problemas de salud y supongo que a él eso lo mata por dentro. Él no la ve nada bien, casi no come, la ve triste, sin ganas de ir a la residencia… y él supongo que le da muchas vueltas a este tema y se preocupa mucho.

A Francisco le dijeron que no podía levantar peso, así que hoy han venido las chicas de la residencia para llevarse a su hija, ya que no camina bien y es peligroso que se caiga, normalmente es él que la lleva con su propio coche y bajan hasta al garaje, pero hoy era imposible. Ella no quería ir, no quería levantarse ni ponerse el abrigo. Estaba muy triste.

Como no ha tenido que irse Francisco y como no puede levantar peso le he ayudado a levantar a Montserrat para llevarla al wc y me ha enseñado como lo hace y como la cambia.

Mi tarea como voluntaria en la Cruz Roja, es solo hacer compañía a Montserrat mientras Francisco lleva a su hija a la residencia, pero como persona, creo, que mi tarea es ayudarles con  todo lo que pueda. Mi tarea como voluntaria se acabaría si Francisco ya no tiene que ir a acompañar a su hija, pero no puedo y no quiero dejarlos, ser que aunque esté solo una horita les alegro la tarde y con poco que les ayude lo agradecerán.

Hoy he estado 2 horitas con los dos y me han pasado volando. Francisco me explicaba historias muy interesantes de su vida, algunas alegres y algunas muy tristes, se me encogía el corazón y mis ojos se nublaban de lágrimas.

En resumen: ¡Es un hombre muy fuerte y valiente!